La Respuesta 2ª parte

La Respuesta
2ª parte

Ya en el pasillo.
– ¿saben algo? ¿Quién era ese tipo? ¿Un cambiaformas? – Pregunta Peter
– Aún no lo sabemos, identificamos su matrícula, se trata de un coche robado…Me preocupa el hecho de que la atacase directamente a ella. Temo que lo vuelva a intentar… y su médico me ha confirmado que mañana le darán el alta.
– Entiendo, no quiere que se quede sola.
– Exacto… por eso, si no le molesta, me gustaría pedirle que se la lleve a su casa.
– ¿mi casa? Bueno… me parece una buena idea, pero ya sabe que opina Olivia de mí en estos momentos.
– Estaría mas protegida – replica Broyles.
– No se preocupe, me las apañaré. Usted descubra quien era ese tipo.
– Estamos empleando todos nuestros recursos para averiguarlo. Y Peter no le diga a Olivia la verdad del asunto, no quiero preocuparla, ya bastante tiene encima.
– Por supuesto, cuidaré de ella.
Al día siguiente, Peter va a buscar a la agente al hospital.
– No tienes por que hacerlo, puedo irme en un taxi.
– Ni hablar… además, vienes a mi casa.
– ¿Cómo? No creo que eso sea buena idea… A no ser que sepas algo que yo no se.
– Bueno, Olivia…
– Por favor Peter… ayer me fije que Broyles te llamaba… ¿qué ocurre?
– No se te escapa una. Esta bien, Broyles está preocupado, lo de ayer… fue un accidente provocado…Él que te echo de la carretera tenía un arma.
– ¿Broyles cree que quería matarme?
– Piensa que si, me pidió que te llevase a mi casa, para vigilarte.
– Yo puedo protegerme sola. Ya lo he hecho otras veces- dice Olivia enfadada.
– Pues bien, ya no estas sola. – dice tajante Peter llevando la bolsa de Olivia e indicándole la puerta.
– ¿Y sabéis quien puede ser? – pregunta ella mientras sale.
– Broyles lo está investigando. Aún no lo sabe. Quizás un cambiaformas o alguien al que detuviste antes.
– Esta bien… iré a tu casa, pero no quiero ser una carga. Sólo estaré allí unos días, en cuanto Broyles mire para otro lado me marcho.
– Lo que tu quieras Olivia – contesta resignado Peter.
Al llegar a la casa de los Bishop, Walter les está esperando.
– ¿Qué tal Olivia? – pregunta con tono misterioso Walter
– Katmandu – responde ella
– ¡Exacto! ¡Bienvenida Olivia! ¡Estas en tu casa! Y nunca mejor dicho, porque pertenece al FBI.
– Gracias Walter, pero no te acostumbres, en cuanto pueda me marcho…
– Oh, no – se lamenta Walter – venga Olivia, lo pasaremos bien.
– tranquilo Walter… por cierto ¿Por qué sigues aquí? ¿Astrid no te iba a llevar al laboratorio?
– Enseguida llegará, quería saludar a nuestra invitada. – dice Walter
– Bien, ya lo has hecho…venga Olivia, te enseñare donde está tu habitación. En el segundo piso.
– al lado de la suya – matiza Walter.
– No te ilusiones – le recrimina el chico mientras va tras Olivia.
En el 2º Piso, Peter muestra a la agente la habitación que va a ocupar los próximos días.
– Sabes que estas en tu casa, si necesitas algo, ya sabes… hay café en la cocina.
– Gracias, bajaré enseguida – dice mientras entra en la habitación y cierra la puerta.
Peter se queda un momento parado. Suspira y resignado se marcha.
En la cocina, Walter se está tomando algo una galleta. Peter aparece con gesto serio.
– ¿Y bien? ¿Ya os habéis reconciliado?
– Olivia está mas enfadada que nunca, así que tu verás… no le gusta nada estar aquí – dime mientras sirve dos cafés- Creo que me he equivocado al aceptar la propuesta de Broyles.
– Tranquilo, todo se solucionará.
– No lo creo…
– ¡Olivia! – exclama Walter cuando ve entrar a la mujer en la cocina.
– Walter…Creí entender que tenías café… – dice dirigiéndose a Peter
– toma, te lo he preparado solo con dos cucharadas de azúcar, como te gusta – le ofrece Peter
– Te equivocas, lo prefiero sin nada.
– Ops – dice Walter.
– Lo siento, creí… – se disculpa Peter
– No importa – Olivia se queda callada, mirando hacia su taza. El silencio se puede cortar con un cuchillo.
– ¿Y bien? – Pregunta de repente Walter rompiendo el hielo – ¿Qué tenéis pensado para hoy?
– Voy a ir al FBI, quiero comprobar como va la investigación – dice mientras se sienta con dificultad debido a sus costillas rotas.
– Estas de baja Olivia – le recuerda Peter – no creo que…
– Puedo andar, puedo conducir un coche, puedo hablar, puedo… – contesta enfadada
– Vale, vale, lo entiendo… – se disculpa Peter.
– si lo entiendes no se porque te empeñas en la idea de que estoy indefensa… Nadie se preocupó por mi cuando…no tenéis que hacer nada ahora, no quiero que lo hagáis… dice dejando la taza y marchándose.
– Si que debe estar fuerte ese café – comenta Walter para si mismo. En ese momento llaman a la puerta…Es Astrid.
– Voy a hablar con Olivia.
– ¿Quieres que me quede? Puedo decirle a Astrid que…
– No, Walter. No hace falta…
– Ten cuidado hijo… por favor. Ha sufrido mucho.
– No te preocupes Walter, lo tendré. – dice marchándose.

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